eran guapos
pero a los que les miraba mal
los convertía en sapos.
Cuando se miraban en los espejos
se veían viejos.
A Isidoro le gustaba
una lora azul
que cuando hablaba
se le caia la baba
y cuando la mirabasoñaba que se casaba.
Años despues se casó
con la lora azul
y tuvo unos bonitos loritos azulitos
que eran picudos y muy bonítos.
Oscar Ramirez Alonso 4.B